Las autonomías elevan el desvío fiscal en 2025 por encima del objetivo de déficit
Las comunidades autónomas cierran 2025 con un déficit conjunto del 0,39% del PIB, por encima del objetivo presupuestario del 0,1% y del 0,20% registrado en 2024. Aunque ocho regiones logran saldo positivo, cuatro superan el 0,5% del PIB de desequilibrio, lo que mantiene la presión sobre las cuentas territoriales.
Destacados
- El déficit agregado de las comunidades autónomas para 2025 se estima en 0,39% del PIB, excediendo el objetivo del 0,1% y el dato de 2024.
- Ocho autonomías logran superávit, mientras Comunidad Valenciana, Murcia, Cataluña y La Rioja registran déficits superiores al 0,5% del PIB, mostrando un mayor deterioro fiscal.
- La eliminación de transferencias extraordinarias tras la pandemia y el desfase en las liquidaciones explican el repunte del déficit en 2022 y 2023 pese a la recuperación económica.
Evolución del déficit autonómico en 2025
Según un estudio elaborado por Ángel de la Fuente, director de Fedea, y publicado este lunes en El Economista, el conjunto de las comunidades autónomas incumple la meta presupuestaria fijada para 2025. El análisis sitúa el déficit agregado en el 0,39% del PIB, por encima tanto del objetivo del 0,1% como del dato de 2024.Ocho autonomías sí alcanzan el objetivo con saldo presupuestario positivo, Navarra, País Vasco, Galicia, Baleares, Canarias, Asturias, Andalucía y Cantabria. En el extremo contrario, Comunidad Valenciana, Murcia, Cataluña y La Rioja presentan un déficit superior al medio punto de PIB, un umbral que las coloca entre las regiones con mayor deterioro fiscal.
Factores estructurales y efecto de las transferencias
El estudio sostiene que los datos brutos de déficit de los últimos años resultan engañosos por el efecto de las transferencias extraordinarias del Estado durante la pandemia. Fedea señala que los registros de 2020 y 2021 responden en gran medida a ese refuerzo excepcional de recursos, mientras que su desaparición posterior, junto con las entregas a cuenta ex ante y las liquidaciones aplicadas con dos años de retraso, explica el fuerte repunte del déficit en 2022 y 2023 pese a la recuperación económica.Tomando 2003 como punto de partida, primer ejercicio completo con la sanidad ya transferida, el informe identifica varias etapas diferenciadas. Entre 2003 y 2007, ingresos y gastos avanzan a un ritmo similar y sostienen un equilibrio presupuestario aproximado; entre 2007 y 2009, el gasto crece muy por encima de los ingresos; y entre 2009 y 2011 los ingresos se desploman, en parte por las liquidaciones negativas de 2008 y 2009, lo que acelera el déficit pese al ajuste del gasto.
Tras 2011, ese efecto atípico desaparece y los ingresos se recuperan, mientras el déficit se reduce gracias a un crecimiento del gasto inferior al del PIB. El saldo mejora entre 2017 y 2019 hasta niveles similares a los de comienzos de los años 2000, pero la pandemia vuelve a alterar la trayectoria en 2020 y 2021 por el aumento del gasto corriente, la caída de la renta y la aportación extraordinaria del Estado.
En 2022, el fuerte incremento del PIB nominal, impulsado en parte por la inflación, reduce bruscamente el peso del gasto y, en mayor medida, de los ingresos sobre el PIB. Aun así, el informe indica que ni los ingresos ni, sobre todo, el gasto sobre PIB regresan a los niveles previos a la pandemia, una dinámica que se mantiene entre 2023 y 2025 con gasto prácticamente estable y una recuperación de los ingresos.
En nuestra publicación anterior sobre el aumento del servicio de la deuda de la Generalitat Valenciana, explicamos que los presupuestos consolidan un fuerte repunte de los vencimientos e intereses, hasta situar esta partida entre las de mayor peso del gasto autonómico. También señalamos el alza del coste por intereses y el volumen de deuda acumulada, que el propio Consell vincula en gran parte a la infrafinanciación, en un contexto de tensión presupuestaria de cara a 2025.
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