Tribunal de Cuentas cuestiona la financiación del déficit de pensiones con deuda de la Seguridad Social
La revisión de las cuentas de la Seguridad Social de 2024 reabre el debate sobre cómo se financia el déficit del sistema de pensiones y otras prestaciones. El Tribunal de Cuentas sostiene que estas necesidades deben cubrirse con transferencias corrientes del Estado y no con préstamos que siguen elevando el endeudamiento del organismo.
Destacados
- El Tribunal de Cuentas cifra la deuda a largo plazo de la Seguridad Social en 126.171 millones de euros para 2024, con 109.002 millones acumulados desde 2017.
- El endeudamiento equivale al 7,9% del PIB de 2024 y distorsiona la imagen patrimonial del sistema al no reforzar el patrimonio neto mediante préstamos.
- El Tribunal insiste en financiar el déficit de la Seguridad Social con transferencias desde los Presupuestos Generales del Estado en lugar de créditos, advirtiendo graves problemas de sostenibilidad financiera.
Advertencia sobre la financiación del sistema
Según el Tribunal de Cuentas, el recurso a préstamos a largo plazo para cubrir el déficit de la Seguridad Social contradice su criterio reiterado de racionalidad económico-financiera. El órgano fiscalizador indica que la cobertura de estas necesidades debe realizarse a través de los Presupuestos Generales del Estado mediante transferencias corrientes, una vía que ya convive con la concesión de créditos al organismo dependiente del Ministerio de Elma Saiz.En su análisis de las cuentas correspondientes a 2024, el Tribunal cifra la deuda a largo plazo de la Seguridad Social en 126.171 millones de euros, de los que 109.002 millones proceden del endeudamiento acumulado entre 2017 y 2024. A esa cifra se suma una deuda a corto plazo de 9.802 millones a favor de la Administración General del Estado, vinculada al traspaso de competencias sanitarias y sociales al País Vasco y Navarra.
El organismo recuerda además que esta posición no es nueva y que viene alertando sobre esta práctica desde los años 90. También señala que ha insistido en abandonar esta vía de financiación en sus Declaraciones sobre la Cuenta General del Estado publicadas desde 2017, cuando empezó a generarse el grueso de la deuda actual.
Impacto contable y señales sobre sostenibilidad
La deuda a largo plazo de la Seguridad Social equivale al 7,9% del PIB de 2024, una proporción que, a juicio del fiscalizador, refleja la magnitud del pasivo acumulado. Aunque el año pasado el Estado realizó transferencias corrientes por 48.000 millones de euros, estas se combinan con créditos que siguen engrosando la deuda del sistema.El Tribunal de Cuentas advierte de que esta estructura de financiación distorsiona la imagen patrimonial de la Seguridad Social, porque los préstamos, a diferencia de las transferencias, no refuerzan su patrimonio neto. En sus conclusiones, sostiene que el elevado endeudamiento frente al Estado y el patrimonio neto negativo sugieren la imagen de un sistema con graves problemas de sostenibilidad financiera, una percepción que considera parcialmente deformada por el tratamiento contable de estas aportaciones.
La advertencia enlaza con los argumentos recogidos por los grupos parlamentarios en 2020 al firmar el Pacto de Toledo, cuando ya señalaron que financiar con préstamos en lugar de aportaciones desfiguraba las cuentas de la Seguridad Social y evitaba reconocer ese esfuerzo como gasto del Presupuesto General del Estado, con el consiguiente efecto sobre el déficit público.
En nuestra publicación anterior sobre el desembolso récord de pensiones en junio, explicamos que la coincidencia de la nómina ordinaria y la paga extraordinaria elevó el pago conjunto hasta 28.432 millones de euros, con más de 10,4 millones de pensiones cobrando el doble abono. También detallamos el máximo histórico de la nómina ordinaria (14.397,5 millones) y el peso de las pensiones de jubilación (10.559,6 millones), destacando la presión sostenida que este gasto ejerce sobre las cuentas del sistema.
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