España lidera la caída de salarios reales entre las grandes economías de la OCDE
El mercado laboral español mantiene la creación de empleo y reduce la temporalidad, pero los salarios reales siguen sin recuperar el nivel previo al repunte inflacionario posterior a la pandemia. El informe Perspectivas del Trabajo 2026 de la OCDE sitúa a España entre las economías desarrolladas donde más retrocede el poder adquisitivo desde 2021 y anticipa un repunte limitado en 2026 y 2027.
Destacados
- Según la OCDE, los salarios reales en España crecieron 2% en el último año pero siguen 2% por debajo del nivel de 2021.
- La OCDE prevé que los salarios reales en España no repunten en 2026 y 2027 debido al bajo crecimiento de la productividad y presiones inflacionarias.
- La tasa de empleo en España sube a 67,3% y el paro baja al 10,3% en mayo de 2026, pero persisten notables desigualdades regionales y de renta.
Diagnóstico salarial y previsiones para 2026 y 2027
Según El Economista, según el informe Perspectivas del Trabajo 2026 de la OCDE, publicado este martes, los salarios continúan siendo uno de los puntos más débiles del mercado laboral español, pese a la mejora reciente de algunos indicadores laborales.La organización señala que los salarios reales crecieron un 2% en el último año, pero siguen un 2% por debajo de su nivel del primer trimestre de 2021. Este estancamiento se produce a pesar de los aumentos del Salario Mínimo Interprofesional, que pasa de 735 euros mensuales en 2018 a 1.221 euros en 2026, tras ocho subidas que acumulan un alza nominal del 61%.
En el conjunto de los salarios, el coste por hora trabajada avanza un 1,8% interanual en el primer trimestre, una tasa que refleja moderación respecto al año pasado. Frente a ello, la inflación media del primer trimestre se sitúa en torno al 2,9% interanual, lo que mantiene la presión sobre el poder adquisitivo.
La OCDE añade que el escaso crecimiento de la productividad laboral durante la última década y las renovadas presiones inflacionarias a corto plazo limitan la recuperación salarial. En ese contexto, prevé que los salarios reales no repunten a lo largo de 2026 y 2027.
Mejora del empleo, pero con desigualdades persistentes
La OCDE indica que el mercado laboral español sigue consolidándose en 2026, con una tasa de paro del 10,3% en mayo, frente al 10,6% de un año antes. Aun así, subraya que el desempleo continúa siendo el principal reto de la economía española y se mantiene como el más alto entre las principales economías del organismo, por encima de la media del 4,9% de sus 37 miembros.La tasa de empleo de la población de 15 a 64 años alcanza el 67,3% en el primer trimestre de 2026, 0,7 puntos más que un año antes, aunque todavía queda 4,8 puntos por debajo de la media de la OCDE. Al mismo tiempo, la tasa de actividad marca un máximo histórico del 75,1% y se acerca al promedio del 76,7% del bloque.
El informe valora que la reforma laboral de 2021 reduce la dualidad del mercado al impulsar la contratación indefinida. La tasa de temporalidad baja del 24,8% en el primer trimestre de 2022 al 14,8% en el primer trimestre de 2026, aunque la OCDE advierte de que parte de esa reducción responde a un mayor uso de los contratos fijos discontinuos, que pueden incluir periodos de inactividad y ofrecer una estabilidad de ingresos más limitada.
La organización también resalta que las oportunidades laborales siguen muy condicionadas por el territorio. La brecha de empleo entre regiones de los quintiles superior e inferior se sitúa en 15,5 puntos porcentuales, frente a una media de 11,4 puntos en los países comparables, mientras que en 2024 Melilla registra una tasa de paro del 28,3% y Gipuzkoa la más baja, con un 6,4%.
Estas diferencias también se trasladan a la renta de los hogares. La OCDE advierte de que, sin políticas que reduzcan las barreras a la movilidad, los desplazamientos entre regiones pueden acabar reforzando las disparidades existentes, en un contexto en el que la renta disponible mediana de los hogares en Madrid supera en más de una vez y media la de Almería.
En nuestra publicación analizamos la brecha económica que marca la tenencia de vivienda en España, donde la diferencia entre inquilinos, propietarios y multiarrendadores se traduce en fuertes desigualdades de renta y patrimonio. También destacamos la mayor concentración de riqueza residencial en el tramo alto y el deterioro del acceso a la propiedad entre los menores de 35 años, factores que condicionan el bienestar de los hogares más allá del nivel de ingresos.
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