España mantiene una presión fiscal sobre hogares y empresas por encima de la media europea, según el IEE
La competitividad fiscal española se sitúa en la parte baja de las economías avanzadas, con una carga tributaria que el Instituto de Estudios Económicos considera especialmente exigente para familias y empresas. El diagnóstico se apoya en el informe Competitividad Fiscal 2025 y en el índice elaborado por Tax Foundation, que coloca a España en el puesto 34 de 38 países de la OCDE.
Destacados
- El esfuerzo fiscal de las familias españolas para pagar impuestos directos es un 16,5% superior a la media de la Unión Europea, según el IEE.
- La presión fiscal empresarial en España alcanza el 33,9% de la recaudación total y el 12,5% del PIB, frente al 26% y 10,3% comunitarios, respectivamente.
- Las empresas españolas dedican una mediana de 150 horas anuales a obligaciones fiscales, un 33% más que la media de la UE, encareciendo costes administrativos.
Diagnóstico fiscal y pérdida de competitividad
Según El Economista, citando al Instituto de Estudios Económicos, el esfuerzo fiscal que soportan las familias españolas para pagar impuestos directos como el IRPF es un 16,5% superior a la media de la Unión Europea. El informe presentado este lunes sostiene además que el sistema tributario español figura entre los menos competitivos del entorno desarrollado.España obtiene 57,9 puntos sobre 100 en el International Competitiveness Index 2025, elaborado por Tax Foundation, y queda 11,5 puntos porcentuales por debajo de la media de la Unión Europea. El IEE señala que este resultado supone una caída de cinco posiciones desde 2018 y refleja un deterioro continuado frente a otras economías avanzadas.
El análisis explica que el esfuerzo fiscal mide la carga del pago de impuestos en relación con la capacidad económica de los contribuyentes, vinculando la presión fiscal con variables como la renta. Gregorio Izquierdo, director general del IEE, atribuye esta brecha, entre otros factores, al menor nivel de ingresos en España y al aumento de tasas en los últimos años, lo que resume en que, con el mismo sueldo real, se pagan más impuestos.
El informe también destaca el efecto de la llamada progresividad en frío, que se produce cuando el IRPF no se adapta al aumento de los precios. En ese escenario, las subidas salariales destinadas a compensar la inflación pueden empujar a los contribuyentes a tramos superiores y absorber su mejora nominal de ingresos, reduciendo el poder adquisitivo.
Además, el IEE calcula que la presión fiscal normativa en España es un 17% superior a la media de la Unión Europea y un 18% mayor que la de la OCDE. Entre 2018 y 2024, la presión fiscal medida por la recaudación aumentó en España en 2,3 puntos porcentuales del PIB, mientras la media comunitaria se redujo en 0,6 puntos, y la entidad estima que converger hacia niveles medios europeos de empleo y economía sumergida permitiría elevar los ingresos públicos en más de 39.000 millones de euros sin nuevas subidas impositivas.
Mayor carga empresarial y costes administrativos
El informe afirma que la presión fiscal empresarial en España se mantiene claramente por encima de la media europea. En 2024, las empresas aportan el 33,9% de la recaudación total, frente al 26% de media en la UE, y esa carga equivale al 12,5% del PIB, por encima del 10,3% comunitario.Entre 2018 y 2024, la carga fiscal sobre las empresas aumenta en España 1,5 puntos, cinco veces más que el incremento de 0,3 puntos registrado de media en la Unión Europea. Para el IEE, este endurecimiento relativo puede lastrar la inversión, la confianza empresarial y la competitividad internacional.
El tipo nominal del impuesto de Sociedades se sitúa en el 25%, por encima del 21,5% de la media europea. El IEE añade que la carga combinada entre Sociedades y tributación de dividendos alcanza el 47,5%, frente al 38,8% de media en Europa, mientras que las cotizaciones sociales empresariales equivalen al 9,5% del PIB, frente al 7,1% de los Veintisiete.
El estudio pone también el foco en la complejidad del sistema tributario español. España registra 114,8 puntos en el Índice de Complejidad Fiscal, casi 15 puntos por encima de la media de la Unión Europea, y las empresas dedican una mediana de 150 horas al año a preparar, presentar y pagar impuestos, frente a 113 horas en la UE y 92 en la OCDE, un sobrecoste burocrático que, según el instituto, golpea especialmente a las pymes.
El mercado español de reestructuraciones empresariales hacia 2026 apunta a un aumento gradual de procesos preventivos, especialmente entre pymes, por el debilitamiento económico y el calendario de devolución de los préstamos ICO. En nuestra publicación explicamos que este ajuste busca reforzar balances y adaptar a las empresas a un entorno más exigente, apoyado por la Ley 16/2022, que aporta más seguridad jurídica y transparencia en los mecanismos preconcursales.
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