España defiende una OCM con flexibilidad y financiación estable para 2028-2034

España defiende una OCM con flexibilidad y financiación estable para 2028-2034
OCM flexible y estable

La negociación del futuro marco agrícola europeo para 2028-2034 sitúa a España ante una decisión clave para el apoyo a sectores como el hortofrutícola y el vitivinícola. El Gobierno plantea que la próxima Organización Común de Mercados combine capacidad de adaptación nacional con normas comunes que preserven la competencia en toda la Unión Europea.

Destacados

  • El ministro Luis Planas trasladó en Bruselas la necesidad de una OCM flexible con reglas comunes para toda la Unión Europea entre 2028 y 2034.
  • España exige financiación adecuada y estable para todos los productores en la futura Organización Común de Mercados, garantizando la adaptación sectorial según necesidades nacionales.
  • La posición española busca mantener uniformidad regulatoria para evitar desequilibrios y preservar la competitividad del sector hortofrutícola y vitivinícola los próximos siete años.

Posición española en la reforma agrícola

Según informa el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el ministro Luis Planas se reúne hoy en Bruselas con el ponente del reglamento de la Organización Común de Mercados, Éric Sargiacomo, para trasladarle la necesidad de una OCM que combine flexibilidad con reglas comunes para toda la Unión Europea.

Durante el encuentro, Planas remarca también la importancia de contar con una financiación adecuada y estable para todos los productores. El ministro insiste en que la futura OCM debe permitir adaptar las intervenciones sectoriales a las necesidades y prioridades de cada Estado miembro.

Al mismo tiempo, España sostiene que esa flexibilidad debe ser compatible con el correcto funcionamiento y el equilibrio del mercado interior. En esta línea, Planas defiende que no puede traducirse en diferencias en el nivel de apoyo que alteren las condiciones de competencia.

Impacto para los sectores españoles

El expediente de la OCM tiene una importancia estratégica para España, ya que de su resultado depende durante los próximos siete años el marco de apoyo a actividades fundamentales para el país, entre ellas el sector hortofrutícola y el vitivinícola.

La posición española pasa por mantener reglas de juego comunes, estables y uniformes para todos los Estados miembros y para todos los productores de la Unión Europea. Con ello, el Gobierno busca preservar un entorno regulatorio previsible y evitar desequilibrios de mercado dentro del bloque comunitario.

En nuestro artículo anterior sobre el diseño de la futura PAC 2028-2034, explicamos cómo España está defendiendo en Bruselas una dotación presupuestaria robusta, sin cofinanciación, y una política más simple y sin renacionalización. También señalamos que el cierre del presupuesto está previsto para comienzos de 2027, un hito clave para asegurar estabilidad financiera y evitar diferencias de apoyo que distorsionen la competencia entre Estados miembros.

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