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Pero guardamos todo 🙂.
En una reciente publicación en redes sociales, Diego de la Cruz subraya que el 54% del precio final de la gasolina en España está compuesto por impuestos, lo que representa una carga significativa para los consumidores. A modo de ejemplo, destaca que el precio podría reducirse a 0,75€/l en lugar de 1,5€/l si no se incluyeran estos impuestos. Diego de la Cruz aboga por una mayor transparencia fiscal, sugiriendo que los precios se deberían mostrar sin el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) ni los Impuestos Especiales (IIEE), para que los ciudadanos comprendan mejor cómo se desglosan los precios.
Adicionalmente, propone que el ingreso salarial se realice en bruto, aplicado posteriormente el descuento correspondiente a las cotizaciones y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Estas medidas, según su opinión, contribuirían a una fiscalidad más clara y entendible para los ciudadanos. La posición de de la Cruz resuena en un contexto donde el tema de la carga fiscal en combustibles es recurrente en el debate público.
La preocupación por la fiscalidad en productos esenciales como los combustibles enlaza con el debate sobre el impacto que las políticas públicas tienen en sectores estratégicos. Temas similares han surgido en el análisis sobre la reducción de la inversión ferroviaria durante el Gobierno de Sánchez y en la señalada disparidad de precios entre sectores intervenidos y de libre mercado, cuestiones que reflejan cómo la intervención estatal y la estructura impositiva pueden influir directamente en los costes soportados por los ciudadanos y la economía en general.