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Pero guardamos todo 🙂.
En el contexto del avance de la automatización y la inteligencia artificial, Alberto Garzón, economista y exministro de Consumo, plantea interrogantes sobre el impacto de estas tecnologías en la economía y el mercado laboral.
Garzón destaca que ''la automatización podría producir lo mismo en menos tiempo y repartir mejor el resultado'', sugiriendo que el objetivo del actual sistema económico no es necesariamente optimizar el bienestar colectivo. Economistas como Manuel Hidalgo, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Pablo de Olavide, coinciden en que ''la dirección del progreso tecnológico depende de las prioridades sociales y las políticas de redistribución''.
Por su parte, expertos en tecnología laboral como la investigadora Montserrat Lluesma advierten que ''la introducción acelerada de la IA genera desafíos relacionados con los despidos y la calidad del empleo'', reabriendo debates históricos sobre el papel de la tecnología en la sociedad. El planteamiento de Garzón revive la ''vieja pregunta ludita'': ''¿La tecnología, para qué y para quién?''.
El debate pone sobre la mesa la necesidad de reflexionar sobre el diseño de políticas públicas que aseguren una adopción tecnológica inclusiva y equitativa.
Garzón ha alertado previamente sobre los límites ambientales del sistema económico, al señalar la necesidad de superar la economía clásica ante los desafíos del Sistema-Tierra en declaraciones anteriores. También ha reclamado que los economistas integren la termodinámica en su formación para evitar conceptos erróneos sobre crecimiento, según otra intervención reciente. Sus planteamientos han influido en el debate sobre los fundamentos de la política económica y los retos tecnológicos.