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Aztec Labs se ha visto afectado por un segundo exploit en menos de una semana, después de que un atacante drenara unos 2,16 millones de dólares de un Private Rollup Bridge obsoleto que había sido cerrado hace años. El incidente no afectó a la red actual de Aztec ni al token AZTEC, pero renovó el escrutinio sobre los contratos inteligentes antiguos que permanecen activos en la cadena incluso después de que los productos se retiran.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
El atacante se centró en el antiguo Private Rollup Bridge de Aztec, un producto lanzado en 2021 y cerrado en 2022, según informa Coinpedia. Aunque el puente había sido descontinuado, sus contratos inteligentes permanecieron activos porque eran inmutables, lo que significa que Aztec no podía pausarlos ni actualizarlos después de su despliegue.
El atacante retiró 1158 ETH, 150.000 DAI y 0,47 renBTC, según datos de SlowMist. Según se informa, la billetera del exploit fue financiada con solo 0,134 ETH de HitBTC antes del ataque.
El ataque siguió a otro exploit descubierto el 14 de junio que involucraba al producto obsoleto Aztec Connect, lo que provocó pérdidas estimadas en más de 2,15 millones de dólares. Ese incidente anterior también se centró en la infraestructura heredada, no en la red actual de Aztec.
Los investigadores de SlowMist vincularon el último exploit a una debilidad en la función de "escotilla de escape" (escape hatch) del puente, un mecanismo de retiro de emergencia diseñado para permitir que los usuarios recuperen fondos bajo ciertas condiciones. El problema, según el informe, fue que el contrato no verificó adecuadamente las solicitudes de retiro y confió en algunos datos de transacciones enviados sin confirmar de forma independiente la propiedad de los fondos.
Eso permitió al atacante enviar una prueba que parecía válida mientras utilizaba información de retiro manipulada. El contrato entonces liberó fondos que no debería haber aprobado. El caso muestra cómo incluso las herramientas de emergencia pueden convertirse en superficies de ataque si la lógica de verificación es incompleta.
Aztec Labs declaró que el producto afectado no tiene vínculo con la red actual, los contratos inteligentes actuales o el token ERC-20 AZTEC. La empresa también dijo que ya no tiene control administrativo sobre el antiguo puente, lo que limita su capacidad de intervenir tras el exploit.
Los incidentes de Aztec resaltan un riesgo recurrente en las finanzas descentralizadas: los contratos inteligentes antiguos pueden seguir siendo económicamente relevantes mucho después de que los equipos dejen de mantenerlos. Si todavía hay fondos dentro de esos contratos, la inmutabilidad puede proteger a los usuarios de cambios arbitrarios, pero también evitar correcciones de emergencia.
Para los usuarios, el problema principal no es solo si un protocolo actual es seguro, sino si los productos más antiguos todavía contienen activos y si su proceso de cierre fue completo. Para los desarrolladores, la lección es más clara: la obsolescencia no termina con el riesgo. Si los contratos no se pueden actualizar, los proyectos necesitan campañas de retiro más sólidas, monitoreo y advertencias públicas antes de que los sistemas heredados se conviertan en objetivos.
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