Los mercados energéticos se tensionan tras el ataque de EEUU e Israel a Irán y reavivan el riesgo inflacionista
Según El Economista, la ofensiva coordinada de Estados Unidos e Israel sobre Irán, atribuida en el texto a una operación bautizada por el Pentágono como “Operación Furia Épica”, ha reintroducido un shock geopolítico con potencial impacto económico, al elevar la incertidumbre sobre la duración del conflicto y el flujo de energía. Con los mercados reabriendo este lunes tras los ataques del sábado, los inversores se enfrentan a un repunte de la volatilidad y a la posibilidad de que el encarecimiento de petróleo y gas vuelva a trasladarse a precios, condicionando las expectativas de tipos de interés.
Destacados
- Irán bombea 3,3 millones de barriles diarios y el Estrecho de Ormuz está casi cerrado, bloqueando el paso del 20% del suministro global de petróleo y GNL.
- El Brent subió 19% en el año hasta $72,5 y los futuros del gas repuntan 25%, mientras la OPEP+ aumenta sólo 206.000 barriles diarios, insuficiente para frenar los precios.
- El oro y la plata se revalorizan más del 20% y 30% anual respectivamente, con rotación hacia defensivos, caídas bursátiles superiores al 2% en Europa, y Arabia Saudita moderando descensos iniciales del 4,8% a 2%.
Ormuz, petróleo y gas, el canal crítico
Irán bombea alrededor de 3,3 millones de barriles diarios, cerca del 3% de la producción mundial, y su peso va más allá del volumen por su control estratégico del Estrecho de Ormuz. Por esa vía transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, clave para exportadores como Arabia Saudita e Irak, y el texto señala que petroleros y gaseros la están evitando tras los ataques. Medios iraníes citados en el artículo afirman que el estrecho está “prácticamente cerrado”, aunque no conste una orden formal, lo que también amenaza con cuellos de botella en fletes. En ese contexto, MSC y Maersk anunciaron el domingo la suspensión de operaciones en el Estrecho, y datos recopilados por Bloomberg apuntan a barcos acumulándose a ambos lados de la entrada.El artículo describe movimientos bruscos en crudo y gas ante el riesgo de interrupción de suministros, con el Brent acumulando una subida del 19% en el año hasta cerrar el viernes cerca de 72,5 dólares. En el mercado OTC, según Reuters, los futuros del crudo apuntaban el domingo a alzas cercanas al 10%, hacia 80 dólares, aunque el lunes el Brent abrió con caídas superiores al 10% tras el primer ajuste en mercados regulados. En gas, el foco se extiende a productores regionales como Qatar, ya que el 20% de las exportaciones de GNL transita por Ormuz, y el texto apunta a una paralización “prácticamente” total del paso de buques gaseros. De momento, los futuros del gas repuntan un 25%, en lo que se califica como la mayor tensión desde que la invasión rusa de Ucrania alteró el comercio global hace cuatro años.
En paralelo, el cártel de 26 países productores convocó una reunión de urgencia y decidió elevar la producción en 206.000 barriles diarios para abril, un volumen que el artículo considera insuficiente para contener los precios en un escenario de escalada. También se indica que Estados Unidos, según Financial Times, no estaría considerando por ahora liberar crudo de la reserva estratégica. El riesgo central para el mercado es si la interrupción se vuelve real y prolongada, o si se suman más actores, ampliando la tensión sobre suministro, logística y primas energéticas.
Inflación y bancos centrales, el riesgo de segundo orden
Un petróleo y un gas más caros actuarían como un componente inflacionista directo, y el texto advierte de un escenario de estanflación si el crecimiento también se resiente en caso de conflicto prolongado. La nota subraya que China, que ha denunciado el ataque, es el principal comprador de petróleo iraní, con una absorción estimada del 80% al 90% de las exportaciones, un factor que podría amplificar el impacto si se altera el flujo comercial. La presión en precios energéticos reabriría el debate sobre el calendario de recortes o incluso sobre la necesidad de endurecer la política monetaria antes de lo previsto. En el peor caso, se plantea que las hojas de ruta de los grandes bancos centrales podrían cambiar por el repunte de inflación.En Europa, el Banco Central Europeo mantiene los tipos en el 2% y el artículo señala que no se esperaban más movimientos en lo que resta de año, un escenario que podría ponerse en duda si la energía vuelve a tensionar el IPC. En Estados Unidos, la Reserva Federal habría empezado a frenar las bajadas y el mercado apuntaba hasta ahora a dos recortes adicionales antes de que termine 2026, a la espera del rumbo con el nuevo presidente Kevin Warsh a partir de mayo. La clave, según el texto, es la duración del conflicto y si se materializa una interrupción prolongada del suministro, porque el canal energético puede trasladarse rápidamente a inflación subyacente vía costes. Esa combinación de incertidumbre y materias primas al alza elevaría la prima de riesgo y puede encarecer la financiación si se consolidan expectativas de tipos más altos.
El artículo también recuerda que en crisis anteriores la renta fija no siempre funcionó como refugio cuando dominaba el temor a más inflación y tipos, como ocurrió en 2022 durante el shock energético ligado a Ucrania. Aun así, el punto de partida actual es distinto, con bolsas en máximos históricos y una “frágil tranquilidad” previa en los mercados, lo que eleva la probabilidad de recogida de beneficios. El riesgo macro se concentra en la secuencia, primero el shock de precios, después su traslación a inflación y, por último, el ajuste en expectativas de bancos centrales y crecimiento.
Rotación defensiva y niveles a vigilar
Con los ataques produciéndose con mercados cerrados el sábado, el texto describe que este lunes se abren escenarios que dependen de si hay avances de negociación entre Washington y Teherán o si la guerra se alarga. En ese arranque, se anticipa búsqueda de refugio y un repunte de la volatilidad, y John Briggs, estratega de tipos de Natixis, citado por Bloomberg, resume la pauta como “primero el refugio, luego las preguntas”. Briggs añade que los bonos del Tesoro podrían extender lo visto el viernes, cuando los rendimientos a corto plazo cayeron a niveles no vistos desde 2022, y la rentabilidad del 10 años bajó del 4%, mínimos desde octubre de 2024. Franklin Templeton, también citado, sostiene que suele verse caída en rendimientos y en acciones, que la reacción del dólar no está garantizada y que el oro tiende a beneficiarse, mientras el bitcoin se comporta más como activo de riesgo.Los metales preciosos aparecen como uno de los destinos principales, con el oro y la plata acumulando revalorizaciones superiores al 20% y al 30% en el año, respectivamente, y repuntando más del 3% este lunes según el texto. A nivel sectorial, se menciona una rotación que podría acentuarse, con salidas de tecnología y valores growth hacia utilities y consumo básico. En bolsa, el artículo indica caídas superiores al 2% en Europa en la apertura del lunes, mientras que algunas plazas de Oriente Medio que abren en domingo, como Arabia Saudita, Omán, Baréin o Jordania, registraron descensos que se moderaron con el paso de las horas. Arabia Saudita llegó a caer un 4,8% al inicio y suavizó a alrededor del 2%, en una pauta de ventas que el texto califica de ordenadas en el resto de mercados regionales.
En análisis técnico, Joan Cabrero, de elEconomista.es, advierte de que en jornadas así importa más el cierre que la apertura y pide cautela con episodios de pánico inicial que luego se revierten. Para el Ibex 35, sitúa una referencia clave en los mínimos de febrero en 17.580 puntos, más allá de soportes de corto plazo como 18.116, y para el EuroStoxx 50 marca el nivel de 6.000. En Estados Unidos, señala 24.250 para el Nasdaq 100 y 6.800 para el S&P 500 al cierre como cotas de vigilancia. Añade que si el S&P 500 perdiera 6.500 puntos, sería un mensaje “inequívoco” de cambio de tono del mercado.
Previamente informamos sobre la baja exposición comercial de España a Irán en un contexto de escalada militar en Oriente Próximo, con exportaciones que apenas representan una fracción del total y un impacto macro directo limitado. Aun así, señalamos que el deterioro de la seguridad y las disrupciones logísticas (cancelaciones y retrasos) elevan los riesgos operativos y los costes para empresas con flujos hacia la región, especialmente en sectores con partidas específicas.
Últimas noticias sobre TopFX
- Forex
- Crypto