Bruselas estudia flexibilizar ayudas y teletrabajo ante el shock energético

Bruselas estudia flexibilizar ayudas y teletrabajo ante el shock energético
Bruselas plantea teletrabajo

La Comisión Europea sopesa recomendar al menos un día de teletrabajo semanal, siempre que sea posible, dentro del borrador de medidas que circula entre los Estados miembros para contener el impacto del encarecimiento de la energía, según un documento al que ha tenido acceso elEconomista.es. La iniciativa forma parte de una respuesta extraordinaria al alza de la electricidad, el gas y los carburantes vinculada al conflicto con Irán y al cierre del estrecho de Ormuz. Bruselas sostiene que no ve por ahora una amenaza inminente para la seguridad del suministro, aunque admite que la situación sigue siendo delicada en algunos combustibles.

Destacados

  • La Comisión Europea propone un paquete temporal que flexibiliza ayudas de Estado y teletrabajo para mitigar el shock energético, con previsión de presentarlo la próxima semana.
  • El borrador centra el respaldo en sectores vulnerables como agricultura, pesca, transporte por carretera y marítimo, e industrias electrointensivas, permitiendo subvenciones rápidas y simplificadas.
  • Bruselas exige que las nuevas ayudas sean temporales y focalizadas para evitar distorsiones en el mercado único y riesgos fiscales, dada la disparidad en la capacidad fiscal entre Estados miembros.

Paquete temporal para rebajar costes energéticos

El borrador que prepara el Ejecutivo comunitario incluye también el cierre de edificios públicos cuando sea posible y prevé que Ursula von der Leyen presente la próxima semana la batería de propuestas a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea. Bruselas ya ha remitido el texto a los Estados miembros y abre un periodo de consulta sobre su alcance. El enfoque se dirige a medidas excepcionales y de aplicación rápida para amortiguar el impacto de la crisis.

La propuesta pone el foco en los sectores más expuestos al coste del combustible y con menor capacidad para trasladar ese incremento a los precios finales. Entre ellos figuran la agricultura, la pesca, el transporte por carretera y el transporte marítimo de corta distancia. La Comisión también abre la puerta a un mayor respaldo a la industria electrointensiva para afrontar la factura eléctrica.

Ayudas de Estado y límites fiscales

El texto permitiría a los gobiernos asumir parte del encarecimiento de los combustibles y de los fertilizantes respecto a los niveles previos al 28 de febrero. Además, contempla un procedimiento simplificado para conceder ayudas limitadas por empresa, con apoyo en estadísticas sectoriales en lugar de verificar de forma individual el consumo real de cada compañía. Con ello, Bruselas busca acelerar la ejecución sin eliminar por completo el control administrativo.

El borrador deja además abierta la posibilidad de estudiar caso por caso medidas temporales adicionales, incluidas eventuales subvenciones al coste del gas usado para generar electricidad, siempre que se cumplan determinadas condiciones. Sin embargo, la Comisión vuelve a señalar la distinta capacidad fiscal de los Estados miembros. Ese desequilibrio puede traducirse en una protección desigual para las empresas, ya que los países con mayor margen presupuestario pueden desplegar más apoyo que aquellos con finanzas más tensionadas.

Lecciones de la crisis de 2022 y 2023

La iniciativa se apoya en la experiencia de la anterior crisis energética, cuando, según la propia Comisión en una nota remitida al Eurogrupo, muchas medidas fueron demasiado amplias, imprecisas y costosas desde el punto de vista fiscal. Por eso, Bruselas insiste ahora en que cualquier apoyo a corto plazo debe ser temporal, compatible con la descarbonización y prudente desde el punto de vista presupuestario. También defiende que las ayudas se concentren sobre todo en los hogares y sectores más vulnerables.

Ese planteamiento explica la cautela comunitaria ante nuevas rebajas generalizadas, incluidas las fiscales sobre carburantes. La Comisión considera que una respuesta demasiado extensa puede aliviar el problema de forma inmediata, pero elevar el gasto público y distorsionar la competencia dentro del mercado único. En un entorno de deuda y déficit aún elevados y con más presión por defensa y financiación soberana, el margen para repetir esquemas anteriores sigue siendo limitado.

En nuestra publicación ya analizamos la divergencia de las trayectorias presupuestarias en la Unión Europea y cómo varios países se encaminan a mantener déficits y deuda por encima de los umbrales comunitarios en los próximos años. Ese diagnóstico subrayaba que el aumento del gasto en inversión, defensa y pensiones está estrechando los márgenes fiscales, un factor que condiciona la capacidad de los Estados miembros para aplicar medidas de apoyo sin generar desequilibrios adicionales.

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