España vuelve a mostrar un paro estructural elevado pese al fuerte crecimiento del empleo
Tras varios años de intensa creación de puestos de trabajo, la economía española vuelve a enfrentar el límite estructural de un desempleo cercano al 10%. El deterioro de la relación entre crecimiento del PIB y caída del paro sugiere que el mercado laboral mantiene debilidades de fondo que dificultan avanzar hacia el pleno empleo.
Destacados
- La AIReF confirma que el mercado laboral español en 2026 recupera el patrón histórico de una alta sensibilidad del desempleo al ciclo económico.
- La AIReF prevé que la tasa de paro solo bajará en torno a un punto en cuatro años, situándose en 9,6% en 2030, lejos del ritmo de 2013-2019.
- El reducido tamaño empresarial, desajuste formativo, dualidad laboral, paro de larga duración y débil productividad limitan la reducción estructural del desempleo en España.
AIReF sitúa el mercado laboral en su patrón histórico
Como informó la El Economista y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, en su Informe de seguimiento 2026 del PFEMP 2025-2028, en los años recientes no se observan cambios estructurales acusados en el mercado de trabajo y la relación entre crecimiento y desempleo vuelve a aproximarse a la estimada para 1995-2012. El diagnóstico enfría la idea de que la economía española hubiera corregido de forma duradera su histórica sensibilidad del paro al ciclo económico.Durante el periodo 2013-2019, España pareció mejorar esa relación, con descensos del desempleo de hasta dos puntos porcentuales anuales incluso con avances del PIB del 2% o inferiores. Esa fase llevó a parte de los economistas a pensar que las reformas laborales, la moderación salarial, la mejora de la competitividad y una mayor flexibilidad empresarial habían reducido el umbral de crecimiento necesario para seguir rebajando el paro.
Sin embargo, la evaluación actual apunta a que aquella mejora fue temporal. Con la tasa de desempleo instalada de nuevo en torno al 10%, la economía española muestra que sigue necesitando un crecimiento intenso para lograr reducciones adicionales del paro, igual que ocurría antes de 2013 y, de forma más acusada, fuera del paréntesis asociado a la burbuja inmobiliaria previa a la crisis financiera.
Las debilidades estructurales frenan el avance hacia el pleno empleo
Las proyecciones oficiales refuerzan esa lectura. Tanto la AIReF como el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa apuntan a que en 2026 la relación entre el crecimiento del PIB y la reducción de la tasa de paro se mantiene en parámetros históricos, lo que limita la capacidad del mercado laboral para seguir absorbiendo desempleo si la actividad pierde dinamismo en los próximos años.La AIReF prevé que la tasa de paro se reducirá como mucho en torno a un punto en los próximos cuatro años, hasta el 9,6% en 2030. Ese ritmo contrasta con la caída mucho más intensa registrada entre 2013 y 2019 y refuerza la idea de que España conserva una tasa de desempleo estructural elevada frente a otras economías europeas.
Entre los factores que explican esa rigidez figuran el reducido tamaño medio de las empresas, el desajuste entre formación y demanda laboral, la dualidad del empleo y el peso del paro de larga duración. A ello se suma una productividad insuficiente para sostener un crecimiento más sólido y estable, así como el aumento de la población activa impulsado por la inmigración, que eleva el número de empleos necesarios solo para evitar que el desempleo repunte.
En nuestra publicación anterior sobre la desaceleración de la inversión empresarial en España, repasamos el análisis de la AIReF, que anticipa una pérdida de dinamismo en los desembolsos, especialmente en bienes de equipo, con un avance muy moderado hacia 2027. También destacamos los factores que presionan a la baja la inversión, como la incertidumbre geopolítica, el menor impulso de los fondos europeos y un entorno interno menos favorable para invertir, con efectos directos sobre el crecimiento.
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