Coface ve a España crecer por turismo y consumo, sin mejoras industriales claras por fondos europeos

Coface ve a España crecer por turismo y consumo, sin mejoras industriales claras por fondos europeos
España crece por turismo

La economía española mantiene una base de resiliencia apoyada en el turismo, el consumo de los hogares y el impulso de los fondos europeos, según el análisis de Coface. La firma advierte, sin embargo, que ese soporte no se traduce todavía en un avance visible de la productividad ni en un despegue de la industria de mayor valor añadido.

Destacados

  • Coface prevé que España mantenga un crecimiento superior al europeo en 2026-2027 impulsado principalmente por el turismo y el consumo de los hogares.
  • Los fondos europeos aún no logran mejorar la producción industrial de alto valor ni la productividad, mientras persisten debilidades estructurales en el crecimiento español.
  • Las ayudas públicas para contener la inflación han ascendido a 5.000 millones de euros, equivalentes al 0,3% del PIB, con un enfoque más focalizado en 2024-2025.

Perspectivas de crecimiento y límites estructurales

Como explicó Bruno de Moura Fernandes, jefe de Macroeconomía de Coface, en declaraciones a El Economista, España sigue mostrando mejores oportunidades de crecimiento que otras economías europeas, con el turismo como uno de los principales motores por su perfil de destino percibido como seguro y por la solidez de las rutas hacia el país. El economista también sitúa el consumo de los hogares, apoyado por la inmigración y el aumento de la población, entre los factores que sostienen la actividad.

El directivo señala que los fondos europeos siguen actuando como apoyo, pero subraya que su efecto todavía no se aprecia con claridad en un aumento de la producción industrial de alto valor agregado ni en una mejora de la productividad. A su juicio, España puede mantener un crecimiento fiable en 2026 y 2027, aunque a medio y largo plazo persisten debilidades estructurales porque los motores actuales no bastan por sí solos para asegurar una expansión duradera de mayor calidad.

En ese marco, Coface identifica la energía como una de las principales ventajas competitivas del país a largo plazo. El potencial en renovables, especialmente en solar y eólica, ofrece margen para reforzar la posición de España, aunque Fernandes sostiene que será necesario elevar la inversión en infraestructuras para aprovechar plenamente esa capacidad.

Productividad, deuda e impacto empresarial

Fernandes considera que el principal margen de mejora para la productividad empresarial pasa por aumentar la inversión, en especial en I+D+i, un terreno en el que España sigue por detrás de otras economías europeas. También apunta que la especialización sectorial y la fortaleza de marca pueden ser factores diferenciales para crear productos con mayor capacidad de competir a escala internacional.

Sobre las ayudas públicas para frenar la inflación, el economista sostiene que los gobiernos europeos actúan ahora con más cautela por las restricciones fiscales y por la reacción de los mercados de deuda en 2024 y 2025. En ese contexto, indica que las medidas son más focalizadas que en 2022 y recuerda que, aunque España figura entre los países que más han gastado en su plan de contención, el importe citado, de 5.000 millones de euros, equivale a alrededor del 0,3% del PIB.

En el plano global, advierte de que el aumento de la deuda pública en economías como U.S., Japón, Francia o Alemania eleva los riesgos financieros, mientras que la inteligencia artificial puede mejorar la productividad, pero también provocar pérdidas de empleo y un reparto desigual de sus beneficios. Respecto a la morosidad empresarial en España, señala que el impacto macroeconómico es más limitado que en Francia o UK porque afecta en mayor medida a empresas pequeñas, aunque remarca que sigue teniendo un coste social relevante.

En nuestra publicación anterior sobre la retirada parcial del plan anticrisis en España, explicamos que el Gobierno empezó a revertir algunas rebajas fiscales ligadas a la energía, devolviendo el IVA de la electricidad y el gas al 21% y restableciendo el tipo habitual del impuesto especial eléctrico. También señalamos que se mantenían otras ayudas hasta el 30 de junio y que la evolución del petróleo y la retirada de apoyos podían reavivar la presión inflacionaria, con impacto potencial en el consumo de los hogares.

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