El WTI actualiza mínimos locales mientras el retorno de la oferta y la desaparición de la prima de riesgo geopolítico lastran los precios
El WTI cotiza cerca de los 75–76 dólares por barril, manteniéndose bajo una fuerte presión tras la brusca liquidación observada en las últimas sesiones. El principal catalizador de este descenso ha sido la relajación de las preocupaciones sobre posibles interrupciones del suministro en el Golfo Pérsico.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.

Los participantes del mercado están reevaluando el riesgo tras los informes de una normalización gradual de la situación en torno a Irán y la mejora de las perspectivas para el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz. Como resultado, el WTI ha cedido más de un 15% desde sus máximos recientes, y los inversores descuentan cada vez más el retorno de los volúmenes de suministro previamente interrumpidos.
Equilibrio entre oferta y demanda: señales mixtas
A pesar de la reciente caída, el trasfondo fundamental no es inequívocamente bajista. Los inventarios comerciales de crudo en EE. UU. han caído durante varias semanas consecutivas, lo que indica que la demanda de las refinerías sigue siendo relativamente resistente. Al mismo tiempo, la OPEP sigue proyectando un crecimiento del consumo mundial de petróleo en 2026, aunque las previsiones de demanda dentro de la organización se han ajustado periódicamente. Sin embargo, a corto plazo, el mercado parece centrarse más en la perspectiva de un aumento de la oferta que en los datos de inventarios favorables.
Perspectiva técnica: la tendencia bajista se mantiene intacta
Basándose en el gráfico de 4 horas, la estructura del mercado sigue siendo decisivamente bajista. Los precios cotizan por debajo de todas las medias móviles principales, mientras que las propias medias están alineadas en una configuración descendente clásica. El último tramo a la baja ha ido acompañado de una aceleración del impulso bajista y de nuevos mínimos locales, lo que confirma que los vendedores mantienen el control. El soporte inmediato se sitúa en la zona de 74–75 dólares, con el siguiente objetivo a la baja en torno a 72–73 dólares. Para aliviar la presión bajista, los compradores tendrían que recuperar la zona de 78–80 dólares, que representa actualmente la primera zona de resistencia significativa.
Escenario a corto plazo
A menos que el mercado reciba confirmación de nuevas interrupciones del suministro o un recorte inesperado de la producción por parte de los principales productores, el escenario base sigue sesgado hacia una mayor presión a la baja y pruebas adicionales de niveles de precios inferiores. Dicho esto, es probable que la volatilidad siga siendo elevada, ya que cualquier acontecimiento relacionado con el Estrecho de Ormuz, Irán, la OPEP+ o los datos de inventarios de EE. UU. podría desencadenar fuertes rebotes de contratendencia.
A corto plazo, como se destacó en El WTI pierde el soporte de los 80 dólares a medida que la prima de riesgo geopolítico se reduce aún más, la ventaja sigue siendo de los vendedores. No obstante, la región de 74–75 dólares podría atraer una mayor actividad de toma de beneficios de las posiciones cortas y servir potencialmente como plataforma para un rebote temporal.
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