Las empresas intensivas en mano de obra afrontan un alza de las bajas laborales en España

Las empresas intensivas en mano de obra afrontan un alza de las bajas laborales en España
Más bajas en sectores clave

Las bajas por incapacidad temporal elevan su impacto en las actividades que concentran más empleo asalariado en España y presionan especialmente a sectores con gran dependencia de trabajo físico. En el primer trimestre del año, estas ausencias suponen una pérdida media de 8,4 horas mensuales por trabajador, un 47,4% más que en el mismo periodo de 2019.

Destacados

  • Las bajas por incapacidad temporal han aumentado desde 2019 un 79,5% en hostelería, 77,8% en construcción, 69,4% en comercio, 60,6% en logística, 56,9% en industria manufacturera y 56% en servicios auxiliares, sectores que agrupan el 51% de los asalariados.
  • A pesar del crecimiento en ausencias, hostelería, construcción y comercio registran menos de 8,4 horas mensuales perdidas, ubicación inferior a sectores como gestión de agua y residuos (13,6 horas) y sanidad (11,6 horas).
  • El 51,1% de los trabajadores supera los 45 años, evidenciando que el envejecimiento poblacional y condiciones físicas laborales, más que el absentismo voluntario, presionan especialmente a pymes y micropymes del sector intensivo en mano de obra.

Repunte sectorial y cambios en el empleo

Según elEconomista, el aumento de la incapacidad temporal es especialmente intenso en hostelería, construcción, comercio, logística, industria manufacturera y servicios auxiliares, seis ramas que reúnen el 51% de los asalariados del país. En ese grupo, el alza frente a 2019 alcanza el 79,5% en hostelería, el 77,8% en construcción, el 69,4% en comercio, el 60,6% en logística, el 56,9% en industria manufacturera y el 56% en servicios auxiliares.

El texto subraya que la encuesta utilizada mide las ausencias que generan un coste directo para la empresa, como vacaciones, permisos e incapacidad temporal, pero no sirve como indicador de absentismo voluntario. También apunta a que el debate sobre estas bajas se cruza con cambios regulatorios y laborales, como la derogación a principios de 2020 del despido por faltas reiteradas vinculadas a incapacidad temporal y la reforma laboral que impulsa la contratación indefinida en sectores como hostelería y construcción.

Aunque algunas de estas actividades registran un fuerte incremento, no todas están por encima de la media de horas perdidas. Hostelería, construcción y comercio quedan por debajo de las 8,4 horas mensuales, mientras logística y servicios auxiliares alcanzan 10,6 horas e industria manufacturera llega a 9,1. Aun así, siguen por debajo de sectores como gestión de agua y residuos, con 13,6 horas, y sanidad, con 11,6 horas.

Presión para pymes y efecto demográfico

La evolución de los datos sugiere que la presión no responde a una única causa y que el envejecimiento de la fuerza laboral gana peso frente a otras explicaciones. En las administraciones públicas, por ejemplo, las horas perdidas por incapacidad temporal apenas aumentan un 4,5% desde 2019, hasta 9,2 horas mensuales, muy por debajo del ritmo observado en varios sectores privados intensivos en empleo.

El análisis también recoge que la relación entre salarios y bajas es desigual. En la mayoría de las seis ramas con mayor repunte, salvo servicios auxiliares, las retribuciones crecen por debajo de la media, aunque logística e industria manufacturera superan los 2.403 euros mensuales mientras el resto se sitúa por debajo. Esa diferencia salarial, sin embargo, ya existía antes de la pandemia.

Un estudio citado de Adecco indica que una parte relevante de las ausencias se vincula a las condiciones físicas de determinados puestos y a la exposición continuada a tareas de alta exigencia corporal. A ello se suma el envejecimiento de la población ocupada, ya que, según un análisis reciente de EY, el 51,1% de los trabajadores tiene más de 45 años, frente al 36,1% de 2010. Para muchas pymes y micropymes, esta tendencia apunta a una transformación operativa forzada por la demografía más que a un simple problema de absentismo.

La petición de Pimec para impulsar una Ley de Crecimiento Empresarial volvió a poner el foco en las barreras administrativas, regulatorias y fiscales que dificultan que las pymes ganen dimensión sin perder competitividad. En nuestra publicación señalamos que, pese a que muchas empresas quieren crecer, solo una parte lo consigue, y que el debate también se cruza con costes y cargas que condicionan la productividad del tejido empresarial.

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