El FMI recorta previsiones para Francia y Alemania y mantiene a España como apoyo del crecimiento de la eurozona

El FMI recorta previsiones para Francia y Alemania y mantiene a España como apoyo del crecimiento de la eurozona
España lidera eurozona FMI

La revisión de verano de las Perspectivas Económicas Mundiales refleja un deterioro de las expectativas para las principales economías del eje franco-alemán en un entorno marcado por el shock energético y la tensión en Oriente Medio. España conserva su papel como economía con mayor avance dentro de la eurozona, lo que limita el recorte agregado del bloque para este año.

Destacados

  • El FMI recorta la previsión de crecimiento de Francia para 2024 en tres décimas hasta 0,6% y de Alemania en una décima hasta 0,7%, manteniendo a España como líder de la eurozona con 2,1%.
  • La deuda pública francesa alcanzó 3,46 billones de euros (115,7% del PIB) en 2025 y la OCDE advierte riesgos de sostenibilidad con posible deuda cerca del 200% del PIB en 2050.
  • El FMI alerta de riesgos a la baja por tensiones geopolíticas y advierte que presiones inflacionarias podrían forzar una política monetaria restrictiva más prolongada en la eurozona.

Revisión del WEO y nuevo cuadro de crecimiento

Según El Economista, citando las Perspectivas Económicas Mundiales del Fondo Monetario Internacional, Francia recibe el mayor ajuste entre las grandes economías del euro, con una rebaja de tres décimas en su previsión de crecimiento para este año, hasta el 0,6%, mientras que para el próximo año la estimación se mantiene en el 0,9%. El organismo atribuye la desaceleración de la eurozona al impacto del shock energético vinculado al cierre del estrecho de Ormuz, un factor al que se suman en el caso francés sus limitaciones fiscales y políticas.

Alemania también ve recortada su previsión, aunque de forma más moderada, en una décima, hasta el 0,7% para este año. El FMI señala que el buen comportamiento del primer trimestre, con un avance del PIB del 1,4% impulsado por las exportaciones netas, resulta transitorio, y mantiene que el encarecimiento de la energía y la debilidad general de la eurozona siguen pesando sobre la mayor economía europea.

España queda al margen de las revisiones a la baja y sigue como la economía de mayor crecimiento de la zona euro, con una expansión prevista del 2,1% este año y del 1,8% el próximo. Gracias a ese desempeño, la previsión para la eurozona solo se reduce en dos décimas, hasta el 0,9%, mientras que para 2027 el FMI mantiene sin cambios su estimación de crecimiento del 1,2%.

El informe añade que la corrección en la eurozona refleja un arrastre negativo del primer trimestre, impulsado en gran parte por Irlanda, además de un pulso débil en otras economías, el efecto de unos precios energéticos más altos y una confianza del consumidor todavía frágil.

Presión fiscal y riesgos para la región

El análisis del FMI advierte de que la erosión del espacio fiscal puede actuar como mecanismo de amplificación si empeoran los acontecimientos en Oriente Medio. En ese marco, Francia afronta una situación especialmente sensible, después de que su Tribunal de Cuentas calificara recientemente de alarmante el estado de las finanzas públicas. En 2025, el déficit francés cerró en el 5,1% del PIB y el objetivo oficial es reducirlo al 3% en 2029, una senda que distintas instituciones consideran arriesgada.

La deuda pública francesa alcanzó 3,46 billones de euros al cierre de 2025, equivalentes al 115,7% del PIB. Además, la OCDE advirtió la semana pasada de que la sostenibilidad presupuestaria del país está en peligro y de que la deuda podría aproximarse al 200% del PIB en 2050, mientras que el propio FMI ya había indicado en su último Monitor Fiscal que el objetivo de déficit no se lograría al menos hasta 2031.

En Alemania, el amplio giro fiscal aprobado, con 500.000 millones de euros para infraestructuras y 200.000 millones adicionales de endeudamiento para defensa hasta 2027, no cambia el panorama inmediato. El paquete ayuda a frenar el deterioro, pero no compensa en el corto plazo el impacto del encarecimiento energético sobre una economía importadora neta de energía.

El FMI sostiene que los riesgos globales siguen sesgados a la baja y sitúa entre las amenazas más inmediatas una nueva escalada geopolítica, que dañaría el crecimiento y elevaría las presiones inflacionarias. El organismo también avisa de que una transmisión más intensa de la inflación podría obligar a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo, o incluso a endurecerla, para evitar un desanclaje de expectativas.

En nuestra publicación ya analizamos el rebote del WTI ante el repunte de las tensiones entre Estados Unidos e Irán y los ataques a la navegación comercial en el Estrecho de Ormuz, que elevaron la prima de riesgo geopolítico y empujaron al alza el crudo. También señalamos que, pese al impulso de los titulares, el aumento gradual de la producción de la OPEP+ y la expectativa de normalización de exportaciones podrían limitar subidas sostenidas y mantener la volatilidad ligada al riesgo de interrupciones en esa ruta clave.

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