De Gaza a Pekín: Trump presiona a Moscú mientras Asia sorprende con su crecimiento
El pasado fin de semana puso a prueba la diplomacia mundial: Washington intenta al mismo tiempo mantener su balanza comercial con Pekín, aumentar la presión sobre Moscú y lograr un avance en el proceso de paz de Oriente Próximo. Con este telón de fondo, China presentó unos datos comerciales inesperadamente sólidos, que ponen de relieve el contraste entre las turbulencias políticas y la resistencia económica de la región.
Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.
Lo que ocurrió
La administración de Donald Trump señaló que sigue abierta a un nuevo acuerdo comercial con Pekín a pesar de las crecientes tensiones por las restricciones a las exportaciones chinas y las amenazas de Washington de imponer aranceles del 100%. Según Goldman Sachs, ambas partes podrían optar por ampliar la actual pausa arancelaria, informa Bloomberg.
La BBC señala que Trump también advirtió que podría enviar misiles de crucero Tomahawk a Ucrania si Rusia se niega a llegar a un acuerdo. "Putin quedaría mejor si terminara esta guerra ahora", dijo Trump.
Haaretz informa de que Hamás anunció que la entrega de rehenes israelíes comenzará en la mañana del 13 de octubre y concluirá antes del discurso de Trump ante la Knesset. El acuerdo prevé la liberación de 48 rehenes y 1.700 detenidos palestinos, así como el inicio de la segunda fase de un plan de paz bajo la supervisión de Tony Blair.
Mientras tanto, las exportaciones e importaciones chinas crecieron en septiembre a su ritmo más rápido en un año, subrayando la estabilidad de la economía china a pesar de las actuales tensiones comerciales. Las exportaciones aumentaron un 8,3% interanual, mientras que las importaciones subieron un 7,4%, informa CNBC.
Reacción de los mercados
Los mercados mundiales abrieron la semana con un cauto optimismo tras un viernes volátil marcado por nuevas amenazas comerciales entre Estados Unidos y China. El dólar estadounidense se recuperó de sus recientes pérdidas: el índice DXY subió a 99, y el USD/JPY subió un 0,5%, reflejando los cambios en el panorama político de Japón. El euro se debilitó hasta 1,16 dólares en medio de la incertidumbre que rodea al nuevo gabinete de Francia.
La renta variable asiática mostró una dinámica mixta. El índice MSCI Asia ex-Japan cayó un 1,6%, el KOSPI de Corea del Sur bajó un 1,3%, mientras que los blue chips chinos perdieron un 1,3% a pesar de los buenos datos de exportación. Los futuros del S&P 500 y el Nasdaq subieron un 1,3% y un 1,8%, señal de un intento de recuperación en Wall Street.
En las materias primas, los inversores volvieron a refugiarse en valores seguros: el oro alcanzó un máximo histórico de 4.059 dólares la onza, mientras que la plata subió hasta 51,5 dólares, impulsada por los riesgos geopolíticos y las expectativas de inminentes recortes de tipos de la Reserva Federal. El petróleo repuntó desde mínimos de cinco meses -Brent +1,47% a 63,6 $, WTI +1,51% a 59,8 $- ante la esperanza de una posible reunión Trump-Xi.
En criptomonedas, persistió la volatilidad tras un evento de liquidación de 19.000 millones de dólares: El bitcoin se mantuvo en torno a los 114.000-115.000 dólares, con los inversores anticipando un rebote con la reapertura de los futuros. Los analistas señalaron que la corrección no rompió la tendencia alcista, con una consolidación bajo la media móvil de 200 días que se mantiene dentro de los límites normales.
Por qué es importante
Los mercados vuelven a reaccionar a la política más que a la macroeconomía. La recuperación del dólar y el cauto repunte de los futuros muestran que los inversores siguen tratando de discernir dónde acaba la retórica y empieza la presión real. Trump sigue equilibrándose entre las amenazas y la negociación, y esta incertidumbre define ahora el sentimiento en las divisas y las materias primas.
El repunte de los precios del oro y la plata pone de relieve la renovada demanda de activos refugio: el capital busca refugio de los riesgos políticos más que de los inflacionistas. El repunte del petróleo subraya el frágil optimismo: cualquier interrupción en las conversaciones entre Estados Unidos y China podría devolver rápidamente los precios a sus mínimos recientes.
El mercado de criptomonedas, por su parte, sigue siendo un barómetro del apetito por el riesgo: tras una fuerte liquidación, los operadores siguen creyendo en la tendencia alcista a largo plazo, lo que sugiere que las expectativas se están estabilizando. A escala mundial, los inversores navegan de nuevo en un entorno en el que la geopolítica -y no los datos- es la principal fuente de volatilidad.
El 9 de octubre, los mercados mundiales se balancearon entre los cambios geopolíticos, las intervenciones monetarias y las preocupaciones energéticas emergentes. Desde el alto el fuego en Gaza hasta el apoyo monetario de Argentina y la disminución de las reservas hidroeléctricas de Noruega, la jornada estuvo repleta de señales que probablemente marcarán el tono de la próxima semana.
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