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Pero guardamos todo 🙂.
Las recientes tensiones en Oriente Medio, especialmente tras el estallido del conflicto el 28 de febrero, están teniendo un impacto significativo en la economía japonesa.
Alicia García Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico en Natixis, advierte que las ''incertidumbres originadas por la guerra en Irán'' refuerzan la probabilidad de que el Banco de Japón mantenga el ''statu quo'' en su reunión de abril. Según la experta, el banco central adoptará un tono más ''restrictivo'' para frenar la presión sobre el yen y estabilizar los mercados.
Los datos recientes muestran que los ''precios de importación en Japón crecieron un 7,9 % interanual en marzo, frente al 2,7 % en febrero'', lo que evidencia el fuerte efecto de la crisis en los costos para el país. El escenario plantea desafíos adicionales para la política monetaria japonesa, en un momento de elevada sensibilidad global respecto a la inflación y la estabilidad de las monedas.
García Herrero ha señalado previamente que la crisis actual en Irán podría provocar un impacto petrolero mayor al de los años 70. En otro análisis reciente, destacó el valor de Hong Kong como puente de confianza para firmas chinas ante inversionistas globales. Sus comentarios refuerzan la atención de los mercados sobre factores geopolíticos y su efecto en la toma de decisiones de los bancos centrales.