España duplica el gasto no financiero del Estado mientras la recaudación marca récords
Según un artículo de opinión publicado por elEconomista.es, el aumento de los ingresos tributarios en España desde 2019 no evita que el gasto no financiero de la Administración del Estado crezca a un ritmo mucho mayor. El texto sitúa este desfase en un contexto de mejora económica y de empleo, junto con sucesivas subidas de impuestos impulsadas durante los últimos años. También subraya que parte de ese aumento del gasto se articula con cambios y ampliaciones de crédito que no requieren la aprobación del Congreso.
Destacados
- La recaudación fiscal en España sube 51% de 213.000 millones de euros en 2019 a 325.300 millones en 2023, marcando máximos históricos.
- El gasto no financiero del Estado se incrementa más del 100%, de 96.848 millones a 197.890 millones de euros en seis años, duplicando el ritmo de ingresos.
- El Gobierno amplía gasto acudiendo a ampliaciones y modificaciones de crédito fuera del proceso presupuestario ordinario, aumentando la presión fiscal y potencialmente frenando economía real.
Brecha entre ingresos fiscales y gasto estatal
El artículo sostiene que la recaudación por impuestos pasa de 213.000 millones de euros en 2019 a 325.300 millones el pasado año. Ese avance, del 51%, sigue una tendencia alcista que solo se interrumpe durante los años más duros de la pandemia de Covid. Sin embargo, esa evolución queda por debajo del crecimiento del gasto estrictamente no financiero de la Administración del Estado.
Esa partida, según el texto, recoge los desembolsos vinculados al funcionamiento del Estado y a decisiones adoptadas por el Gobierno en los últimos seis años. Quedan fuera los pagos de la deuda pública y otros capítulos, como los sistemas de financiación de los entes territoriales. En ese marco, el gasto pasa de 96.848 millones a 197.890 millones de euros, un incremento superior al 100%.
La comparación refleja que el gasto duplica el ritmo de crecimiento de la recaudación fiscal. Para la pieza de opinión, esta diferencia apunta a una estrategia de mayor desembolso público orientado en buena medida a políticas sociales. El texto valora que ese patrón no aporta apoyo a la economía productiva.
Presupuestos limitados y uso de mecanismos extraordinarios
El comentario añade que este incremento del gasto se produce en un periodo en el que solo se aprueban tres Presupuestos Generales del Estado. Aun así, el Gobierno logra ampliar su capacidad de desembolso mediante instrumentos legales alternativos. Entre ellos cita las ampliaciones y modificaciones de crédito.
Esos mecanismos, remarca el artículo, no necesitan el visto bueno del Congreso. Desde esa perspectiva, la expansión del gasto público se apoya en herramientas que permiten ajustar las partidas presupuestarias fuera de la aprobación ordinaria de nuevas cuentas. El texto presenta este punto como uno de los elementos más relevantes del periodo analizado.
La pieza también vincula esa dinámica con una mayor presión fiscal sobre empresas y hogares. En esa lectura, la subida de la recaudación se financia con aumentos impositivos que llevan los ingresos a niveles récord. El artículo concluye que ese entorno puede frenar el consumo, la inversión y la actividad económica.
En nuestra publicación ya analizamos el fuerte aumento del gasto no financiero de la Administración del Estado entre 2019 y 2025, que supera el ritmo de crecimiento de la recaudación tributaria. En ese repaso señalamos además la presión que esta dinámica introduce sobre las cuentas públicas y el deterioro de la inversión pública estricta pese a la llegada de fondos europeos.
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