Hacienda retrasa la hoja de ruta presupuestaria y complica las cuentas de 2027 en España

Hacienda retrasa la hoja de ruta presupuestaria y complica las cuentas de 2027 en España
Presupuestos 2027 en jaque

Según el texto publicado por elEconomista.es, el retraso del Gobierno en la presentación de los Presupuestos Generales del Estado de 2026 ya interfiere con el calendario legal previsto para preparar las cuentas de 2027 en España. La situación se produce en un contexto de minoría parlamentaria y de prórroga de los Presupuestos de 2023 durante tres ejercicios consecutivos, mientras siguen sin activarse varios trámites exigidos por la normativa presupuestaria.

Destacados

  • La ausencia de proyecto de Presupuestos de 2026 a 6 de abril imposibilita cumplir el calendario legal de las cuentas de 2027 y agrava el solapamiento entre ejercicios.
  • La minoría parlamentaria del Ejecutivo y las negociaciones políticas sin resultados han frenado tanto el avance del proyecto de 2026 como la hoja de ruta para 2027.
  • El retraso presupuestario, con la prórroga de las cuentas de 2023 por tres años, limita la visibilidad sobre déficit, deuda y gasto para la administración pública y las entidades territoriales.

Calendario legal bloqueado para las cuentas de 2027

La Ley de Estabilidad Presupuestaria establece que antes del 1 de abril el Ministerio de Hacienda remitirá la propuesta de objetivos de estabilidad presupuestaria al Consejo de Política Fiscal y Financiera y a la Comisión Nacional de Administración Local. Esos órganos deben emitir sus informes en un plazo de 15 días desde la recepción. Después, dentro del primer semestre, el Consejo de Ministros aprobará los objetivos de déficit y deuda para los tres ejercicios siguientes, junto con el límite de gasto no financiero del Estado.

El artículo señala que ese recorrido debía haberse puesto en marcha ya durante marzo para preparar el proyecto presupuestario de 2027. También tendría que haberse iniciado la orden ministerial con los criterios de gasto para que los distintos departamentos remitan sus propuestas a la Dirección General de Presupuestos. El objetivo habitual es llegar al verano con la documentación avanzada para poder cumplir con la fecha constitucional del 30 de septiembre para la entrada del proyecto de ley en el Congreso.

La falta de aprobación del proyecto de Presupuestos de 2026 a fecha de 6 de abril hace que el cumplimiento de los siguientes hitos para 2027 no sea factible. El texto recuerda además que en 2025 varios de estos pasos ya se retrasaron, incluido el trámite del techo de gasto, que tuvo lugar en noviembre. Ese precedente agrava ahora el solapamiento entre ejercicios presupuestarios.

Minoría parlamentaria y negociación política frenan el proceso

El bloqueo presupuestario se enmarca en la debilidad parlamentaria del Ejecutivo, acentuada tras la ruptura de Junts per Catalunya anunciada el pasado octubre, según el artículo. Algunas fuentes gubernamentales citadas sostienen que se trabaja para acercar posiciones con los grupos políticos y negociar apoyos al proyecto de 2027. Sin embargo, los contactos para sacar adelante las cuentas de 2026 todavía no ofrecen resultados.

Desde el Gobierno se mantiene que el proyecto de Presupuestos de 2026 se presentará, aunque sigue sin conocerse una fecha concreta. El texto recoge las declaraciones realizadas el 31 de marzo por la portavoz del Gobierno, Elma Saíz, quien afirmó que el Ejecutivo va a presentar esas cuentas y defendió que ahora prima hacerlas bien. También explicó que la guerra de Irán obliga a valorar impactos sobre la economía.

Las reiteradas previsiones oficiales de que las cuentas de 2026 llegarían en el primer trimestre no se han cumplido. El conflicto en Irán, añade el artículo, ha alterado el entorno económico internacional y ha desplazado la atención del Ejecutivo. En ese escenario, la agenda presupuestaria sigue sin visibilidad.

Precedentes de presupuestos tardíos y efecto institucional

El texto sitúa dos precedentes recientes de aprobación muy tardía de Presupuestos en 2012 y 2018. En el primer caso, las cuentas se aprobaron el 29 de junio tras el cambio de Gobierno derivado de las elecciones anticipadas de 2011. En 2018, los Presupuestos entraron en vigor el 4 de julio después de meses de búsqueda de apoyos parlamentarios por parte del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

Ambos antecedentes muestran que la falta de mayoría en el Congreso puede extender de forma excepcional los plazos presupuestarios. El caso actual añade una anomalía adicional, la prórroga durante tres años consecutivos de los Presupuestos de 2023. Para la gestión pública y para las administraciones territoriales, esta demora limita la visibilidad sobre objetivos de déficit, deuda y gasto.

En términos institucionales, el retraso no solo afecta a la elaboración técnica de las cuentas, sino también a la coordinación con comunidades autónomas y entidades locales. Sin la secuencia ordinaria de objetivos fiscales y techo de gasto, se complica la planificación financiera del sector público. El resultado es una mayor incertidumbre sobre la política fiscal española de los próximos ejercicios.

En nuestra publicación ya informamos de que los fondos de inversión españoles cerraron marzo con reembolsos netos de 751 millones de euros, poniendo fin a una racha de 64 meses de entradas. El análisis situaba el giro en un entorno de mayor incertidumbre por la guerra de Irán y detallaba qué categorías concentraron las salidas, así como el impacto en patrimonio y rentabilidad de los productos más conservadores.

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