El oro alcanza un récord de 3.716 dólares: la relajación de la Fed y las tensiones geopolíticas avivan la demanda

El oro alcanza un récord de 3.716 dólares: la relajación de la Fed y las tensiones geopolíticas avivan la demanda
El oro alcanza un máximo histórico de 3.716 dólares: la relajación de la Reserva Federal y los riesgos mundiales impulsan la demanda de activos refugio

El oro prolongó su histórico repunte el 22 de septiembre, alcanzando un nuevo máximo histórico de 3.716 dólares por onza. El repunte refleja la convergencia de las expectativas de relajación monetaria, el aumento de los riesgos geopolíticos y la persistente acumulación de los bancos centrales.

Este artículo ha sido traducido del original. Lea la versión original de nuestro corresponsal aquí.

Hechos destacados

- El oro alcanzó un récord de 3.716 dólares la onza, lo que supone una subida de casi el 40% en lo que va de año.

- Los recortes de tipos de la Fed y las políticas arancelarias de Trump han reforzado la demanda de lingotes.

- Las compras de los bancos centrales y China proporcionan un fuerte apoyo estructural al rally.

Con una subida de casi el 40 % este año, el metal precioso se ha convertido en uno de los metales más rentables de 2025, a medida que los inversores se reajustan en torno al giro moderado de la Reserva Federal.

El panorama técnico muestra una tendencia intacta

En el gráfico de 4 horas, el oro sigue firmemente posicionado dentro de un canal ascendente pronunciado que ha guiado la acción del precio desde mediados de agosto. El metal se mantiene por encima de sus medias móviles a corto plazo, con las EMA de 20 y 50 periodos en 3.673 y 3.650 dólares como soporte inmediato. Los soportes más profundos se encuentran en la EMA de 100 periodos, cerca de 3,598 $, y en la EMA de 200 periodos, en 3,521 $. Los indicadores de impulso siguen siendo elevados, con el RSI rozando 70, lo que indica condiciones de sobrecompra, pero también afirma la fuerza del interés de compra en curso. A menos que el precio rompa de forma decisiva por debajo de 3.650 $, los próximos objetivos se sitúan en el rango de 3.750 $ a 3.780 $.

Dinámica de precios del XAU (Fuente: TradingView)

Esta resistencia técnica sugiere que, aunque surjan tomas de beneficios, es más probable que los retrocesos sean absorbidos por los compradores en lugar de desencadenar un cambio de tendencia. Los operadores están pendientes de si la consolidación en los niveles actuales puede servir de plataforma de lanzamiento para otro tramo al alza.

La política de la Reserva Federal y la tensión geopolítica apuntalan la subida

El recorte de tipos de la Reserva Federal en un cuarto de punto a principios de este mes, el primero desde diciembre, ha sido fundamental para la subida del oro. Las autoridades anunciaron reducciones adicionales para octubre y diciembre, anclando los rendimientos reales a la baja y reforzando los activos sin rendimiento. Los mercados prevén ahora al menos dos recortes más antes de fin de año, lo que afianza al oro como cobertura frente a los riesgos de inflación y de ralentización del crecimiento.

Al mismo tiempo, la política mundial está amplificando los flujos de activos refugio. Las políticas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump y las continuas fricciones comerciales han reavivado la preocupación por la estabilidad económica, mientras que los focos geopolíticos siguen impulsando la demanda de activos de seguridad. Estas corrientes cruzadas han creado un telón de fondo en el que el oro prospera, combinando la liquidez impulsada por las políticas con la aversión al riesgo.

La demanda estructural añade profundidad al impulso

Más allá del posicionamiento especulativo, la demanda estructural está proporcionando lastre al repunte. Los bancos centrales, especialmente en los mercados emergentes, siguen diversificando sus reservas, alejándolas del dólar estadounidense, mientras que las entradas de fondos cotizados (ETF) ponen de relieve el apetito institucional por el oro. Los datos suizos subrayan la magnitud de esta tendencia, con un aumento de las exportaciones a China del 254% en agosto con respecto a julio, lo que refuerza el papel de Asia como motor clave de la demanda física.

Esta combinación de compras oficiales y demanda minorista constante hace que el avance actual sea menos vulnerable a retrocesos repentinos. Los vientos de cola estructurales sugieren que, aunque surja volatilidad a corto plazo, la trayectoria del oro a más largo plazo sigue sesgada al alza.

Perspectivas: Consolidación antes del siguiente tramo

A corto plazo, los inversores se centrarán en los datos de inflación de EE.UU. y en los próximos comentarios de la Fed. Unas lecturas más suaves podrían confirmar la senda de la relajación y prolongar las ganancias del oro, mientras que unos riesgos inflacionistas más firmes podrían frenar el rally temporalmente. Con todo, mientras el oro se mantenga por encima de los 3.650 dólares, el telón de fondo técnico y fundamental sugiere que las caídas se considerarán oportunidades de compra más que rupturas de tendencia.

Anteriormente, destacamos que el repunte del oro se veía respaldado no sólo por las expectativas de la política monetaria de la Reserva Federal, sino también por la fuerte demanda de los bancos centrales y la resistencia de las compras asiáticas. El último repunte refuerza esa opinión y sitúa al oro como uno de los activos más atractivos de cara al último trimestre de 2025.

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